¿POR QUÉ EXISTEN LOS SECTARIOS?

 

 

Todos tras el credo, van al dormidero

 

¿Por qué existen los sectarios?

Naturalmente, porque existen partidos políticos, sectas, religiones, clubes de todo tipo y creyentes de lo increíble. Y cuando esto sucede, viene acompañado del sectarismo; es decir, cualquiera de estos enunciados no podría existir sin sus adictos.

En el caso de la política, se dan motivos de pertenencia a esa condición por el simple motivo de pertenecer a una familia,  y es ésta  la primera promotora del sectarismo. Esto no es bueno ni malo, sino simplemente es un valor que ponemos en la cima del dogmatismo, y por ello se mata. Este punto de la familia se da en casi todos los referentes citados, siendo éste el único que no entiende de las distintas doctrinas y, por tanto, no está expuesto como tal. Se practica en todas las culturas del mundo, aunque no hayan tenido contacto con ningún modelo de los fanatismos anteriormente expuestos. Es natural, voluntario, innato.

Si bien, hay algunos dogmas que tienen diferentes motivos para adherirse al título principal. En el enunciado de la política, es algo consecuente con los acontecimientos sufridos por algún antepasado, teniendo casi la obligación (voluntaria) de ser de la misma idea que su predecesor, aunque ésta le perjudique. En ésta existen los que lo hacen por corazón, por cerrazón y por interés.

El primer caso se podría considerar el más noble, pero también se puede aceptar como la sin razón. En el segundo, dejan el órgano que late en la mesa y ponen encima de la misma otros atributos que son menos sensibles y más contundentes para enfatizar su fanatismo. Y el tercero es el más comprensible.

El interés es la energía que mueve a la gran masa de políticos que viven para y por él; es decir, poder y riquezas. Y en estos beneficios se incluye no solo el propio actor político, sino que se extiende también a todo el sectarismo familiar. Y por mantener este sectarismo, hacen cualquier cosa que vaya contra los principios que en un primer día el elegido en las urnas tuvo que jurar o prometer cuando ocupó el cargo.

La extensión de favorecidos transciende del ámbito familiar, y se reparte por cualquier estrato social como un maná caído de arriba. Para los más allegados la ganancia es la mayor atracción y, en consecuencia, la recompensa es la más sustanciosa de cuantas se consiguen en el ámbito político. Se puede decir que también son los que más riesgo tienen a la hora de tomar decisiones que, o bien están al límite de la legalidad, o la sobrepasan, pudiéndose dar la circunstancia de verse sentados delante de un juez, salvo que parte de esa justicia ya esté bien engrasada con los beneficios que reparte quien ha sido votado en las mesas electorales. En estos casos, se puede escapar de la justicia como pez en las manos.

Las sectas casi siempre terminan delante de un juez. Siempre actúan secuestrando a ingenuos, previa confusión a los indocumentados fanáticos que solo quieren ver lo que les enseñan, sin pararse a analizar la mínima razón de lo que les están iniciando. Les nublan la mente y están tan convencidos que, para más inri, pagan por recibir este mantra.  A veces algunos ven la luz de nuevo, aquella que ya tenían antes de entrar en ese encajonamiento. Y se dan cuenta de los abusos, de la pérdida de libertad, y de que no son elegidos, queriendo salir por ello de ese cautiverio que están padeciendo, pero son incapaces de enfrentarse a esa ruptura con la sin razón si alguien no les ayuda desde fuera.

En algunas ocasiones están tan convencidos de lo que tienen, que ni ayudándolos desde fuera consiguen volver al lugar que dejaron cuando decidieron seguir un fin sin fin. Porque cuando no hay escapatoria solo queda el suicidio colectivo, práctica muy habitual cuando se habla de éste enunciado.

En las religiones se puede entrar y salir, y para hacerlo solo te piden una fe que no cuesta nada. La tienes porque quieres, y es un pacto con Dios en el que te prometen la vida eterna más allá de tu cuerpo, y en el que te permiten rezarle y pedirle que te ayude en tus fatigas, aconsejándote que no ruegues para ti sino por los demás, por tus seres queridos. En esta práctica al sectario se le llama creyente, fiel,..., y si se deja al margen que es gratis, se podrá ver que sigue el mismo patrón que las prácticas anteriores, aunque los beneficios distan mucho de los de la política, pues en aquélla prevalece el interés personal, y en la religión  hablamos de algo celestial, espiritual, dejando al fiel que practique siguiendo unas normas básicas, dependiendo de él  el grado de aplicación de las mismas. Casi todas las religiones que existen en la tierra se guían por las mismas o parecidas características espirituales. Dios es todo poderoso.

En cambio en los clubes de futbol, por ejemplo, los sectarios son llamados seguidores. Estos, a diferencia de casi todos los demás, solo reciben alegrías o tristezas. Si tu club es poderoso y tiene jugadores buenos, suele haber siempre alegrías en forma de triunfos y títulos, y también ganancias económicas. De éstas se nutren los que apoyan o ayudan a mantener en pie el mástil de la bandera con sus colores, teniendo cada día más seguidores (a nadie le gusta ser de un equipo perdedor) que aportan ingentes ingresos a las arcas del club.

Pero hay otros clubes que no ganan títulos y solo tienen tristezas, y se dan por satisfechos cuando el equipo muy infrecuentemente tiene una buena puntuación en la tabla de resultados, o gana un pequeño título que pueda adornar sus exiguas vitrinas.

En ambos casos los socios o forofos entran dentro del sectarismo, unos por seguimiento de un equipo que lo gana casi todo y está en una lucha feroz en contra de su competencia, y otros porque se trata del club de su ciudad o de sus abuelos, sin existir razones que expliquen el seguimiento que han hecho sus descendientes, salvo que volvamos otra vez al referente del sectarismo de la cima: la familia.

En todos los casos los sectarios son manejados por uno o varios lideres hechos cuerpo que simulan a los pastores o militares, y que imponen a todos los adictos la voluntad de un credo que fue a su vez concebido y modificado a conveniencia de ellos.

Ante los acontecimientos de pérdida de libertad, decisión, bondad, caridad y derechos ya adquiridos, solo tienen ojos para ver el credo, y oídos para escuchar las palabras que previamente han sido escritas en la pizarra como consigna del día y puestas en altavoz admitiendo cualquier acto contra la razón, por injusto que este pueda ser, más allá de que sí ésta es buena o mala acción, maligna para el común, o lleva a un desastre de proporciones bíblicas.

Entonces, nos damos cuenta que los sectarios  existen porque se retroalimentan con los enunciados citados y otros parecidos que no están dentro de este contexto, siendo un acto de abducción voluntaria para entregar su yo y dárselo a unas ideas frentitas.

Todo junto hace que nuestro mundo sea un valle de lágrimas, muy lejano del paraíso prometido.

Marqués de Pinofiel y de la Gloria Floja


La vida es

en quien los mortales cifran

todo el fin de sus anhelos,

todo el colmo de sus dichas:

díganlo tantos cuidados,

díganlo tantas fatigas,

tantos ansiosos desvelos,

tantas tristes agonías,

tantas prudentes cautelas,

tantas indignas mentiras,

tantas industrias y tantas

diligencias exquisitas

como hacen los hombres sólo

para conservar la vida.

¿Qué servidumbre hay tan baja,

qué enfermedad tan prolija,

qué cautiverio tan duro,

qué suerte tan abatida,

qué deshonor tan sensible,

qué pobreza tan limpia,

qué pérdida tan costosa,

ni qué prisión tan esquiva,

que no padezca constante,

que no tolere sufrida,

del deseo de vivir

aquella innata caricia?

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ


 

 

 

 

 

 

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