ENTRADA 42ª DE NICOLÁS MAQUIAVELO - OBRAS POLÍTICAS -

 

 

 

CAPÍTULO XLI

Es imprudente e inútil pasar sin gradación de la humildad a la soberbia, de la compasión a la crueldad.

Entre los recursos a que apeló Apio para afianzar la tiranía no fue el menos perjudicial para él cambiar de pronto de modales y de carácter. Porque mostró habilidad al engañar astutamente a la plebe, fingiéndose amigo del pueblo, y en los medios de que se valió para que prorrogaran la autoridad de los decenviros y en la audacia de presentar su candidatura contra la opinión de los nobles y en proponer para colegas suyos a los que le eran adictos; pero no en cambiar de pronto, como antes dije,  y cuando ya había hecho todo esto, de costumbres y de carácter, convirtiéndose de amigo en enemigo de la plebe; de humilde en soberbio; de accesible en inaccesible, y tan rápidamente, que todo el mundo había de comprender la falacia de su conducta. Porque quien siendo bueno durante algún tiempo se convierte en malo por convenir a su propósito, debe hacer la transición gradualmente, aprovechando las ocasiones y, antes de que el cambio prive de los antiguos amigos, conseguir tantos nuevos para reemplazarlos, que su autoridad no se debilite. De otra suerte, descubiertas las intenciones y sin partidarios, quedara perdido.


 

 

 

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