«El trabajo dignifica al hombre». Karl Marx.

La abolición del trabajo. 1985. Autor: Bob Black
¿Y si tuviese algo de razón Bob Black, el anarquista estadounidense asociado a la corriente postizquierda?
«Miquelet…, el que tiene el culo alquilado no se sienta cuando quiere».
Teniendo en cuenta que parece ser que el presidente del Reino de España quiere cerrar o amordazar a la prensa libre, sean pseudomedios o medios que no están al servicio del gobierno, la razón que está dando para hacerlo es muy similar a la que utilizó para justificar la amnistía de los golpistas catalanes: «Todo lo hago por la convivencia».
Ya no disimula y va a pecho descubierto, quitándose el disfraz de camaleón para hablar directamente de frentismo. Incluso algún sectario tragaldabas de su cuerda utiliza la famosa frase de «¡No pasarán!» que se puso de moda durante las checas de Madrid. O esa otra que pronunció la popular izquierdista Rita Maestre no hace mucho tiempo, con los pechos al viento del incienso, cuando estaba celebrándose una misa de la Iglesia Católica. En este caso era solo contra las órdenes religiosas: «¡Arderéis como en el treinta y seis!».
¿También querrán empezar con las detenciones de los del ¡No tragarán! (llamados fascistas, negacionistas y mil lindezas más), viniendo después lo de las sacas de las cárceles para terminar en Paracuellos en vez de en Valencia, como les decían en el treinta y seis a los detenidos y sentenciados a muerte?
Visto lo visto, parece que estamos acelerando el proceso de descomposición de una sociedad corrompida. Y si esto es así y finalmente se corrompe, lo tiene fácil el autócrata.
Dejando esto al margen, hace unos días escuché en una televisión generalista (que me pareció se postulaba al servicio del autócrata) lo que el padre de uno de los tertulianos le dijo cuando terminó la carrera de periodismo: «Miquelet..., quien tiene el culo alquilado no puede sentarse cuando quiere».
Este profesional de la comunicación explicó esta anécdota porque algunos colegas de tertulia, o de debate sobre el espinoso asunto que estaban tratando, parecía que justificaban algunos hechos de ciertos periodistas que se encontraban en la disyuntiva de tener que elegir entre vivir del periodismo (aunque eso significase vender su código de honradez), o pasar por una especie de diáspora para buscar el lugar donde poder subsistir de su honrado trabajo. Y ante esta situación, no les quedaba otro remedio que seguir las directrices de los directores de sus medios, porque de no ser así serían despedidos como pasó durante la dictadura de Franco.
Y Miquel Giménez, a la sazón periodista e hijo de quien dijo tan acertada frase para este venerable oficio (ahora casi nunca la pluma escribe libre, cosa sorprendente en una democracia de la Europa de las tan cacareadas libertades), contó que en cierta ocasión, cuando trabajaba con su mujer en un mismo periódico, me llamaron la atención porque tenía que ser más suave con las críticas a los políticos que gobernaban. Yo le pregunté a mi interlocutor: «¿y si no acepto?» Respondiéndome él: «pues aquí no tienes sitio».
«Así que nos vimos mi mujer y yo en el paro. Luego poco a poco fuimos saliendo adelante. Por tanto, para mí, esto de vivir del periodismo en contra de mis principios, no tiene justificación».
De ahí viene el título de este escrito.
Esto me lleva a pensar cómo se decide si la prensa es falsa o verdadera? Y me digo, ¡si hombre, es muy fácil; la prensa que publica bulos no es verdadera… ¡Ya…!
¿Pero quién decide lo que es bulo o no? Pues el político de turno.
¿El político? ¿Pero cuándo se comete un delito no lo deben decidir los jueces, de igual manera que la pena? Si, pero no tienes en cuenta que por encima de los jueces está el parlamento; es decir la voluntad popular, eso es la democracia. ¡Pues esta no es mi democracia, que me la han cambiado!
Entonces, ¿si algún político considera que un periódico (ya sea falso o no) edita, transmite, publica o critica alguna investigación contra la clase privilegiada (antaño llamada casta), tiene la potestad de cerrar ese medio de comunicación sin pasar por la justica y ya está? ¿Pero no quedábamos que a la prensa no afín al gobierno únicamente se le castigaba con menos subvenciones e inexistente publicidad institucional? Ah, que esto ya no es suficiente, y lo que necesita el autócrata es que nadie le critique. Aún no le parece bastante con las legiones de periodistas y asesores al servicio de «el príncipe» de este reino.
Pues auguro que no le queda otra que lanzarse a cerrar o asfixiar económicamente todo lo que le pueda afligir con escritos e informaciones de investigación que no le favorecen.
Tal como están montadas las redes sociales tiene muy difícil controlar todas las informaciones. Aunque el reino se quedase con la cuarta parte de la prensa actual, y que ésta pase a ser la «legal o verdadera», no podría tapar todos los agujeros de su barco porque el mundo es muy grande y los medios son limitados. Para tapar la boca a todos los disidentes se necesitaría muchísimo dinero y tiempo, y creo que no lo tiene.
Igual está pensando en la Agenda 2030, que es la que ha creado estas directrices para marcar el paso en todo occidente. Y como él lleva con su porte orgulloso la insignia del círculo maldito, seguramente creerá que aquella vendrá al rescate cuando la disidencia se le eche encima, pero este resorte no creo que le pueda servir.
Y no lo creo, porque en lo que se considera occidente vivimos unos 1.000 Millones de habitantes, y en el resto del mundo son otros 7.000 (por redondear las dos cifras) que para nada están de acuerdo con la agenda 2030. Es más, estos últimos están dejando que se suiciden los primeros, porque ellos mismos han dicho que sobran en el mundo 4.000 mil Millones de seres humanos.
En el 2015 ya hubo un intento de agenda para cambiar el mundo llamándose entonces Agenda 2020. Y fracasó.
La actual también fracasara, para gloria de los que no quieren someterse al círculo maldito. Pero es casi seguro que obcecados en su estéril propósito alargarán la de 2030 y se irán a 2040 o 2050 y aun así, seguirán siendo minoría teniendo muy pocas posibilidades de éxito.
Y si fracasa ciertamente, los que hereden la tierra tendrán que limpiar lo que están creando los ecológicos de hoy, un montón de chatarra y basureros químicos que algunos privilegiados verán plácidamente desde los cielos.
Las preguntas deberían ser: ¿Quién ha votado esta agenda? ¿En qué programas de partidos estaba reflejada esta barbaridad?
En todo el tiempo que dure esta alteración social se verán muchas calamidades provocadas en occidente y las libertades serán cercenadas. Entonces ya estarán en el «camino de la servidumbre» pero, eso sí, no tendrán nada y serán felices… Muchos pensaremos que ya no podremos sufrirlo, y que el que venga detrás que arree. Pero muy a pesar mío, y lamentándolo mucho, ellos no tendrán capacidad para arrear…
Si 1.000 millones de humanos no somos capaces de ponernos de acuerdo, ¿cómo lo van hacer 8.000?
Este camino emprendido no es el que la humanidad necesita. Forzar siempre la voluntad de la naturaleza, a base de tecnologías mal utilizadas, tiene corto recorrido en el devenir de la existencia del ser humano.
Marqués de Pinofiel y de la Gloria Floja


