«MARQUÉS DE PINOFIEL Y DE LA GLORIA FLOJA»

Estas MÁXIMAS O IDEAS, así como las viñetas, están sacadas del Libro «EL SABIO

INSTRUIDO DE LA GRACIA»

Libro publicado el año 1703

¿Te gusta leer?

¿Te gusta la historia?

¿Te gusta la vida?

¡Mira por la ventana!

Tú eliges lo que quieres ver, ¡elige bien!

«Partimos de un punto para llegar al todo, sin saber que es el todo, y cuando se descubre, suponiendo que se descubra, ya no queda tiempo».          

M.P.G.F.

Estamos viviendo una vez más el paso de nuestra historia convulsa entre las actuales derechas e izquierdas (término éste nada acertado en nuestro tiempo), lo que hace que se esté polarizando la sociedad de tal manera que se auguran momentos muy difíciles para nuestra convivencia.

Pero lo más triste es que no se vislumbra ni un solo atisbo de esperanza de Gracia en el desarrollo de una paz que pueda construir una sociedad justa y libre de los vicios del ser humano que, dicho sea de paso, predominan en el hacer de cada día de los políticos. Esto empuja a una sociedad desnortada a copiar formas antidemocráticas que están repletas de licencias antisociales, y también a olvidarse de los valores que sus antepasados les enseñaron como principios para conseguir aquella sociedad justa que tanto ansiaban.

En estas desigualdades solo ganan los que se saltan las leyes y el respeto al prójimo, dando para ello el paso más peligroso: solo vale el sometimiento del débil.

Sin estar plenamente de acuerdo con algunos de los planteamientos sustanciales de este ilustre personaje, sí que reconocemos plasmada en su gran obra una fotografía fija de la historia de la política en los pueblos antiguos y contemporáneos. Por ello, de forma literal y a modo de relatos cortos o capítulos, queremos facilitar la visualización de la obra sobre política de NICOLÁS MAQUIAVELO.

No pretendemos reescribirla, ni siquiera analizarla. Nuestra intención no es otra que, con estos dos TOMOS (bajo nuestro criterio imprescindibles si se quiere entender la política actual), las personas que se asomen a nuestra «ventana» y no conozcan esta magnífica obra política, puedan reflexionar y analizar sobre la mejor opción a la hora de elegir a sus gobernantes, ya que aún podemos hacerlo al vivir en democracia.

Marqués de Pinofiel y de la Gloría Floja


 

 

EMPEZAMOS CON LA 1ª ENTREGA DE NICOLÁS MAQUIAVELO - OBRAS POLÍTICAS -

Un texto dedicado a sus amigos y impulsores de su obra, y el Prólogo de la misma.

 

MAQUIAVELO

OBRAS

 POLÍTICAS

NICOLÁS MAQUIAVELO

A

ZANOBI BUONDELMONTI

Y

COSME RUCELLAI

 

Salud.

Os envío un regalo que, si no corresponde a mis obligaciones con vosotros, es el mejor que puede haceros, NICOLÁS MAQUIAVELO, pues en él he expresado cuanto sé y aprendí en larga práctica y continua enseñanza de las cosas del mundo. No pudiendo desear más de mí, ni vosotros ni ningún otro, tampoco os quejaréis de que no os de más.

Podrá muy bien suceder que os desagrade la pobreza de mi ingenio cuando estas narraciones mías sean pobres y lo falaz del juicio cuando al discurrir en muchos puntos me engañe. A decir verdad, no sé quién está más obligado, yo a vosotros, que me habéis forzado a escribir lo que por mi propia iniciativa jamás hubiera escrito, o vosotros a mí, en caso de que lo hecho no os satisfaga. Aceptad, pues, esto como se aceptan todas las cosas de los amigos, teniendo más en cuenta la intención del que regala que la cosa regalada, y creedme satisface pensar que, si me equivoqué en muchas circunstancias, no he incurrido en error al preferiros a todos los demás para la dedicatoria de estos discursos míos, tanto porque haciéndolo así me parece mostrar alguna gratitud por los beneficios recibidos, como por apartarme de la costumbre en los escritores de dedicar sus obras a príncipes, cegándoles la ambición o la avaricia hasta el punto de elogiar en ellos todo género de virtudes, en vez  de censurarles todos los vicios.

Para no incurrir en tal error he elegido, no a los que son príncipes, sino a quienes por sus infinitas buenas cualidades merecen serlo: no a los que pueden prodigarme empleos, honores y riquezas, sino a los que quisieran hacerlo si pudiesen; porque los hombres, juzgando sensatamente, deben estimar a los que son, no a los que pueden ser generosos; a los que saben gobernar un reino, no a los que, sin saber, pueden gobernarlo.

Los historiadores elogian más a Hierón de Siracusa cuando era simple ciudadano, que a Perseo de Macedonia cuando era rey, porque para ser príncipe sólo faltaba a Hierón el principado, y Perseo no tenía de rey más que el reino.

Gozad, pues del bien o del mal que vosotros mismos habéis querido, y si persistís en el error de que mis opiniones os son gratas, continuaré, como os prometí al principio, el examen de esta historia.

Dios os guarde.


 

DISCURSOS

SOBRE LA PRIMERA DÉCADA

DE

TITO LIVIO

PRÓLOGO

Aunque por la natural envidia de los hombres haya sido siempre tan peligroso descubrir nuevos y originales procedimientos como mares y tierras desconocidos, por ser más fácil y pronta la censura que el aplauso para los actos ajenos, sin embargo, dominándome el deseo que siempre tuve de ejecutar sin consideración alguna lo que juzgo de común beneficio, he determinado entrar por vía que, no seguida por nadie hasta ahora, me será difícil y trabajosa; pero creo me proporcione la estimación de los que benignamente aprecien mi tarea.

Si la pobreza de mi ingenio, mi escasa experiencia de las cosas presentes y las incompletas noticias de las antiguas hacen esta tentativa defectuosa y no de grande utilidad, al menos enseñaré el camino a alguno que con más talento, instrucción y juicio realice lo que ahora intento, por lo cual, si no consigo elogio, tampoco mereceré censura.

Cuando considero la honra que a la antigüedad se tributa, y cómo muchas veces prescindiendo de otros ejemplos, se compra por gran precio un fragmento de estatua antigua para adorno  y lujo de la casa propia y para que sirva de modelo a los artistas, quienes con grande afán  procuran imitarlo; y cuando, por otra parte, veo los famosos hechos que nos ofrece la historia realizados en los reinos y las repúblicas  antiguas por reyes, capitanes, ciudadanos, legisladores y cuantos al servicio de su patria dedicaban sus esfuerzos, ser más admirados que imitados o de tal suerte preteridos por todos que apenas queda rastro de la antigua virtud, no puedo menos de maravillarme y dolerme, sobre todo observando que en las cuestiones y pleitos entre ciudadanos, o en las enfermedades que las personas sufren, siempre acuden a los preceptos legales o a los remedios que los antiguos practicaban. Porque las leyes civiles no son sino sentencias de los antiguos jurisconsultos que, convertidas en preceptos, enseñan cómo han de juzgar los jurisconsultos modernos, ni la medicina otra cosa que la experiencia de los médicos de la antigüedad, en la cual fundan los de ahora su saber.

Mas para ordenar las repúblicas, mantener los estados, gobernar los reinos, organizar los ejércitos, administrar la guerra, practicar la justicia, engrandar el imperio, no se encuentran ni soberanos, ni repúblicas, ni capitanes, ni ciudadanos que acudan a ejemplos de la antigüedad; lo que en mi opinión procede, no tanto de la debilidad productiva por vicios de nuestra actual educación, ni de los males que el ocio orgulloso ha ocasionado a muchas naciones y ciudades cristianas, como no tener perfecto  conocimiento de la historia o de no comprender, al leerla, su verdadero sentido ni el espíritu de sus enseñanzas.

De aquí nace que a la mayoría de los lectores les agrada enterarse de la variedad de sucesos que narra, sin parar mientes en imitar las grandes acciones, por juzgar la imitación, no sólo difícil, sino imposible; como si el cielo, el sol, los elementos, los hombres, no tuvieran hoy el mismo orden, movimiento y poder que en la antigüedad.

Por deseo de apartar a hombres de este error, he juzgado necesario escribir sobre todos aquellos libros de la historia de Tito Livio que la injuria de los tiempos no ha impedido lleguen a nosotros, lo que acerca de las cosas antiguas y modernas creo necesario para su mejor inteligencia, a fin de que los que lean estos discursos míos puedan sacar la utilidad que en la lectura de la historia debe buscarse.

Aunque la empresa sea difícil, sin embargo, ayudado por los que me inducen a acometerla, espero llevarla a punto de que a cualquier otro quede breve camino para realizarla por completo.


 

 

 

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