ENTRADA 22ª DE NICOLÁS MAQUIAVELO -OBRAS POLÍTICAS-

 

CAPÍTULO XXI

Son dignos de censura los príncipes y las repúblicas que no tienen ejército nacional.

Los príncipes y las repúblicas de ahora que para el ataque o la defensa no tienen ejército nacional, deben avergonzarse de sí mismos y meditar, dado el ejemplo de Tulio, que si les faltaba no es por carecer de hombres aptos para la milicia, sino por culpa de ellos, que no supieron hacerlos soldados. Porque gozando Roma de la paz durante cuarenta años, no encontró Tulio, al suceder en el trono, hombre alguno que hubiese guerreado, y, sin embargo, proyectando una empresa belicosa, no pensó servirse ni de los samnitas, ni de los toscanos, ni de ningún otro pueblo acostumbrado a vivir con las armas en la mano, sino, hombre prudentísimo, valerse de los suyos. Y fue tan grande su habilidad, que al poco tiempo de su reinado tenía excelentes soldados.

No cabe duda, pues, que si donde hay hombres no hay soldados, no es por culpa de su naturaleza o de la tierra que habitan, sino del príncipe que los gobierna. Citaré recientísimo ejemplo. Todos saben que cuando, hace poco tiempo, el rey de Inglaterra invadió el reino de Francia, se valió únicamente de los soldados de su nación que, por haber vivido en paz durante treinta años, carecía de capitanes y soldados aguerridos. A pesar de ello, no titubeó en invadir un reino poseedor de buenos ejércitos y de numerosos capitanes, que continuamente habían estado en campaña en las guerras de Italia. Se hizo esto, porque aquel rey era hombre prudente, y su reino estaba tan bien gobernado que durante la paz no fue abandonada la educación militar.

Los tebanos Pelópidas y Epaminondas, después de librar a Tebas del yugo espartano, encontraron su ciudad habituada a la servidumbre y su pueblo afeminado; a pesar de ello, no dudaron ¡tan grande fue su ánimo! en armar a este pueblo, salir con él al encuentro del ejército espartano y vencerlo en campo abierto. Los que narraron tal empresa dicen cómo estos dos ciudadanos, en breve tiempo, probaron que los hombres belicosos, no sólo nacían en Lacedemonia, sino en cuantas partes nacen hombres, con tal que haya quien sepa educarlos para la milicia, como educó Tulio a los romanos. Virgilio expresa perfectamente esta opinión y se adhiere a ella con elocuentes palabras, cuando dice:

… ……Desidesque movebit

Tullus in arma viros. (1)

(1) Y a los ociosos convirtió Tulio en guerreros.


 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras publicaciones