La caída del creador de la dictadura pura socialista venezolana
De momento, derriban la estatua de Chávez
Parece que puede haber esperanza para Venezuela, aunque no será fácil y traerá mucha sangre innecesaria. El dictador venezolano juega con las cartas marcadas, a la vista de todo el mundo, y parece que nadie puede o quiere hacer nada. Los intereses deben de ser más grandes aún que el sufrimiento de ese pueblo. Debemos preocuparnos por esta deriva del absolutismo en el mundo, pues los valores mínimos del ser humano ya no existen. Ya nadie se sonroja por hacer el mal, al contrario, se vanagloria, es un nuevo valor.
Esperemos y veamos cómo termina este episodio del tirano, que parece que apunta a una solución pactada después de tanta sangre como se ha derramado. Sin embargo, parece que este hecho no cuenta con demasiadas garantías de éxito.
Aun así, es un primer paso para que semejante energúmeno se empiece a plantear que ya es hora de que disfrute de lo robado al pueblo de Venezuela, pero lejos de allí, y que los ganadores en las urnas hagan su trabajo sin presiones militares. La historia tiene un ejemplo admirable y fácil de imitar: la famosa Revolución de los Claveles, en abril de 1974, en Portugal, un golpe de Estado militar contra la dictadura. Los militares no dispararon balas contra el pueblo, sino que pusieron sus fusiles al servicio de la ciudadanía, y esta, en las calles, introdujo claveles en los cañones de las armas. ¿Por qué no puede pasar lo mismo en Venezuela?
Son numerosos los crímenes en el haber del dictador venezolano, abundantes los desplazados forzosos y enorme el sufrimiento infligido a los pobres ciudadanos, que no pueden salir a otro país. Pero si Maduro consigue seguir, significará que no sirve para nada votar. Triste mensaje, además de desalentador, para otros pueblos que están en situaciones similares, pues pensarán que no les quedan salidas, salvo la de la violencia. Y si esto sucede ya saben qué precio tendrán que pagar. Las palabras del tirano fueron estas: «Habrá baño de sangre si no gano las elecciones y la extrema derecha llega al poder». Ya sabemos quién pondrá las armas y de quién será la sangre derramada.
Es muy difícil de entender que a un personaje menguado en su intelecto hasta extremos inauditos se le permita hacer y deshacer con ese pueblo sometido a constantes acosos, incluso a no poder comer cada día. ¿A qué espera Occidente para taponar la sangría de pérdida de libertad en cada vez más países que sí le conciernen? Es posible que Occidente esté por otras cosas como, por ejemplo, hacer cumplir la perniciosa Agenda 2030. Pensarán que, en el fondo, puede ser una buena acción dejar hacer cualquier cosa a cualquier tiranillo de tres al cuarto, pensando, como siempre digo, que son daños colaterales. Por tanto, solo les preocupa su Agenda.
Sabemos que el tirano es el muñeco de los militares venezolanos y de alguna oligarquía que explota, o explotará, los recursos que deberían estar embargados por Occidente con el fin de que no se propague la llama absolutista que predica Maduro.
Lo que es más difícil de saber es el porqué del apoyo incondicional que le brindan José Luis Rodríguez Zapatero y Juan Carlos Monedero. Sí se puede intuir, sí; pero, de ser acertada mi intuición, me pregunto: ¿hasta este punto llega la adicción al poder y a las riquezas que pueden acumular? Encima tenemos que soportar que nos vendan que es una democracia pura…
Es bastante curioso que los dos teloneros españoles de Maduro terminen sus apellidos en -ero. ¿A qué me suena este -ero? A ver…: calderero, fregadero, considero, pordiosero, trilero, estanquero, basurero, carpintero, trolero, carcelero, banquero, cochinero, ¡ah!, y también dinero. ¡Claro!, esta es la conexión de su interés al actuar de teloneros bailando en el escenario. Estos dos dejan sin trabajo a los teloneros de los grandes conciertos. ¡Lo hacen tan bien! Aunque lo mollar está en el trueque: tú me das, yo te doy. Negocio redondo. Vamos, como se decía en el marquesado: «¡Ha quedado niquelao!».
Qué triste, qué sucio, qué ruin, qué poca catadura moral tienen estos dos individuos.
Igual otra vez estoy equivocado y ellos también. Como nuestro autócrata, deben de tener una misión estelar para convertir las sociedades del mundo en sumisas bajo el dominio del socialismo. Hoy día todo es posible.
Porque Maduro dice que es socialista y que lo lleva con orgullo, de igual manera que Zapatero y Monedero llevan su amor por la democracia pura de Venezuela hasta el extremo más cruel. Se prestan a actuar de teloneros en los esperpentos del hombrecillo Supermario, de ahí su supertiranía. Y viendo que ya no cuelan en la oprimida sociedad venezolana las mentiras y excesos de un bufón en un momento menguante de su endiosamiento artificial, estos dos asesores del mal echan el resto. Que Dios los confunda.
Imaginemos que estamos de espectadores en la escuela, en una clase de principios de la izquierda. Pregunta el adiestrador:
―A ver, Juan Carlos, ¿cuántas dictaduras existen en el mundo? ¿Y cuántas de ellas son fascistas? ¿Y cuántas comunistas?
―No lo sé, don Pablo; solo puedo decirle las comunistas que conozco: China, Rusia, Corea del Norte, Nicaragua, Cuba y Venezuela. Aunque, pensando un poco, creo que fascistas fascistas son estas: Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y la India.
―Pues sí, te pondré un sobresaliente. Eres bastante aplicado en nuestro ideario. Llegarás lejos.
Pregunta el adiestrador:
―Y tú, Emiliano, ¿puedes decirme qué regímenes tienen los demás países?
―Yo creo que puedo decírselo, profe. Algunos hacen el régimen de la Coca-Cola light; otros, el de la harina blanca sin gluten; un porcentaje alto, el de carne de cañón, y algunos, algo que nunca falta en el mundo de la miseria: el régimen de los niños fabricados. Los de este último régimen son más refinados, puesto que a la hora de comer solo ingieren lo más suculento, lo que necesitan, y lo que no les gusta lo desechan.
―A ver, Emiliano, no me has entendido. Te preguntaba por los regímenes políticos.
―Perdone, don Pablo, yo pienso que lo que le he contestado trata sobre política.
―Bueno, no exactamente…; pero sí, tienes razón en que el condimento principal es la política. Solo que en nuestro ideario no mezclamos esas cosas, sino que las sustituimos por carne vegetal, no invasivo, empoderar, feminismo, violencia de género, machismo, desfavorecido, okupa, xenófobo, sostenible, energía limpia, fascista, fachosfera, nazi, violencia animal, multifamilias, hombre, mujer y otros, vulnerabilidad, los niños no son de los padres, menas y un sinfín de nombres que figuran en el ideario que estás estudiando.
»Lo que decías solo pasa en las dictaduras fascistas. Pero, mira, te pondré un aprobado porque has pensado un poco por tu cuenta. No obstante, no te acostumbres, porque la próxima vez te mando a que visites al delegado del poder Supremo, que es quien vela por el buen seguimiento de nuestro ideario.
»Como digo muchas veces en estas clases, todos comemos gracias al seguimiento a rajatabla de nuestro ideario. No podemos permitirnos que vosotros, que seréis quienes cojáis el relevo para seguir con esta democracia pura, tengáis distracciones de moscones inventados con mensajes externos. Además, podréis conseguir llegar a puestos importantísimos si sois fieles a nuestro ideario. Aunque suspendáis otras materias, si aprobáis esta podréis seguir adelante, pero si también aprobáis las convencionales estaréis mejor posicionados.
»Recordad: culto al ideario, culto al Supremo y odio a lo facha, y ya está la carrera hecha. Viviréis del cuento, además de bien, sin que tengáis más preocupación que la de no pensar y asentir con la cabeza ante los creadores de nuestro ideario.
»Por hoy se ha acabado la clase. Mañana trataremos sobre la Justicia.
¿Esto pasa en las dictaduras comunistas? No lo creo. No se puede ser tan desalmado. Aunque si adiestran con un ideario no creo que sea con el de los fascistas, supongo que será con uno propio. Y, por supuesto, definirá la democracia pura, naturalmente, siguiendo las consignas del dios Lenin. Pero si pudiésemos comparar ambos y los sometiéramos a juicio ante unos extraterrestres que nunca hubiesen visitado la Tierra, estoy convencido de que no podrían distinguir uno de otro.
Mejor será no llamar al mal tiempo, no vaya a ser que los extraterrestres vengan de verdad y traigan peores intenciones que las que algunos humanos políticos tienen.
Marqués de Pinofiel y de la Gloria Floja.
El lobo depende del cordero, que depende de la hierba.
La hierba está relativamente defendida por el lobo. El carnívoro protege las hierbas (que alimentan indirectamente).
La política fue, en un principio, el arte de impedir a la gente meterse en lo que le importaba.
En una época posterior, se la agrego el arte de compeler a la gente a decidir sobre lo que no entiende.
Soy hombre. Es decir: que hago cosas inútiles.
Un hombre solo siempre está en mala compañía.
La verdad en bruto es más falsa que lo falso.
Paul Valéry




