PAUL VALÉRY
SUSO
VARIACIONES SOBRE DESCARTES
A veces pienso; y a veces, soy.
Lo más vil que hay en el mundo, ¿es el Espíritu? Es el cuerpo quien retrocede ante la inmundicia y el crimen. Semejante a la mosca, el espíritu todo lo toca. Ni las nauseas, ni las repulsiones, ni las pesadumbres, ni los remordimientos son cosa suya: sólo son objetos de su curiosidad. El peligro le interesa, y, si la carne no fuera tan poderosa, lo conduciría al fuego, en aras de una especia de idiotez y de una avidez absurda y urgente de conocimiento.
El talento hace comprender lo que no comprende.
La ignorancia vacila entre la extrema audacia y la extrema timidez.
Si un ser no pudiera vivir más vida que la suya, no podría vivir la suya.
Porque la suya sólo está hecha de una infinidad de accidentes, cada uno de los cuales puede pertenecer a otra vida.
La intuición sin la inteligencia es un accidente.
Si no, no se trata más que de un efecto de resonancia, y ya estamos en la literatura.
Es la vida, no la muerte, la que separa el alma del cuerpo.
Sí
No conocemos de nosotros mismos más que lo que las circunstancias nos dan a conocer (yo ignoraba bastantes cosas de mí).
El resto es inducción, probabilidad: Robespierre jamás había imaginado que guillotinaría tanto; ni tal otro que amaría con locura.
Toda vista de cosas que no es extraña, es falsa. Si algo es real, al convertirse en familiar pierde una parte de su realidad.
Meditar, en filosofía, es regresar de lo familiar a lo extraño, y, en lo extraño, afrontar lo real.
Lo más difícil que hay en el mundo: poner toda inteligencia y toda su inventiva al servicio.



