FIN, SE ACABÓ

Virus del wokismo

 

 

¿Otra de hazañas bélicas?

Parece que el Gobierno del Reino de España, que lidera el Partido Socialista Obrero Español desde hace seis años, tiene la intención de repetir la gesta de 1934. Esta no es otra cosa que intentar acabar con la democracia posfranquista, que nos dimos en 1978, del mismo modo que hizo este centenario partido en la tan manoseada democracia de la Segunda República.

Seis años son los que lleva gobernando el PSOE nuestro reino con mentiras y trampantojos, anunciando despropósitos y haciendo lo contrario de lo prometido. El resultado es que no cumple ningún anuncio. En cambio, sí que ejecuta asuntos que no había anunciado. Estos suelen ser en contra de los intereses de España y, por ende, de la democracia. Para el partido es primordial desmontar la nación y venderla a trozos al mejor postor, que no son otros que los enemigos de este país llamado Reino de España.

Jamás se han visto en otra estos saqueadores y destructores de todo lo nuestro. Pero lo triste es que nos están esquilmando con el consentimiento de este partido con historia tenebrosa. Siempre que ha perdido el poder en las urnas, ha promovido un frentismo que lleva hasta sus consecuencias más crueles. Sin embargo, cuando el frente está activo y lo pierden, se esconden y escapan por las cloacas, como relata la historia de los muchos frentes que han abierto durante su existencia.

Si consiguen que lleguemos a otra hazaña bélica, también la perderán. La consecuencia sería demoledora para la sociedad, que solo quiere votar y vivir en paz, sin las provocaciones de este innoble partido, que siempre ha buscado poner al pueblo al límite de su aguante. Cuando el Gobierno sobrepasa el Estado de derecho, técnica que siempre tiene sobre la mesa para utilizarla con descaro contra todo aquel que osa no seguir su dictado, la consecuencia para el que discrepa es la muerte, bien sea civil o natural, es decir, el exterminio. Existen relatos de la historia que nunca podrán borrar, por mucho que se empeñen con la memoria democrática. Este relato de la única verdad verdadera es el de la izquierda de los progres de occidente, que llevan colgado con orgullo en la solapa la mayoría de los políticos que gobiernan esta Europa en declive. Y es el presidente del Reino de España el que más presume de él, colgado en el ojal de su chaqueta. Es muy probable que su interés venga de lejos, cuando conoció a algunos oligarcas de ese nuevo mundo, que nos querían imponer (el reseteo) desde los mandos de un tal Soros. Este es el personaje al que adora el progresismo occidental, promotor de las revoluciones de colores por el mundo, incluyendo el intento de golpe de Estado del independentismo de Cataluña contra nuestro reino, regándolo con cantidades ingentes de grasa monetaria.

Pero la reflexión empieza a ser esta: ¿cuántos de los portadores de esa insignia del círculo del embuste en los países de Europa van a seguir exhibiéndola? ¿Cuántos podrán aguantar el peso de ese metal falso? El nuevo presidente de EE. UU., al parecer, lo tiene muy claro: no quiere experimentos con los valores perniciosos del wokismo. Tampoco quiere que su país se vaya por el sumidero, como lleva ocurriendo varias décadas, ni quiere que Europa le marque el paso a su país. Si Europa se quiere suicidar, él no lo va a impedir. Y cuando empiece a poner orden en su país, las consecuencias llegarán muy pronto a nosotros. Cada día será más pesado aguantar en la solapa ese engendro del progresismo de occidente. Esto supone un freno para todos los países de Europa, en el sentido del crecimiento social, y para las ocurrencias de los presidentes de estos países de cartón piedra, quienes ya no podrán comulgar con la hostia del círculo.

En el foro de Davos (foro del terror), nuestro presidente se ha elegido a sí mismo adalid anti-Trump y ya ha metido a los tres oligarcas de las comunicaciones y la ingeniería de las redes sociales en el saco de los malos. Ha puesto a toda su maquinaria mediática a dar voces sin descanso para que esparza toneladas de fango (lengua que todo emponzoña, no vive sin veneno) en cualquier horario de los medios de comunicación.

Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg han pasado de ser dioses, cuando estaban al servicio del lado demócrata comandado por Joe Biden, a ser enemigos de la democracia. Incluso invertían en la cátedra de Begoña (el caso conocido de Mark Zuckerberg). Pero cuando estos estaban bajo el dictado woke y cortaban todo tipo de libertad de expresión que viniese del lado contrario, les parecía bien a los tramposos socialistas.

Parece que estos políticos de papel maché tienen la piel muy fina para asumir críticas. En cambio, utilizan la ponzoña suministrada por el jefe socialista cuando alguien se revuelve contra sus imposiciones crecientes. El resultado es mucho masticar y poco tragar. La bola ni se diluye ni se traga, pero tampoco se escupe. El desenlace es que su relato ya no aguanta en el papel que están masticando  y todo lo ven mal. Algo parecido al ladrido del corzo, que no lo es, aunque al desprevenido le inquieta.

Ellos pueden colonizar todos los estamentos sociales. Hasta nuestro presidente, a título personal, llega a colonizar las empresas. Pensará que podrá poner freno a que los grandes tenedores de las redes sociales quiten los famosos verificadores, que no dejan de ser los expertos de la pandemia del 2020, es decir, personas pagadas por los gobiernos del wokismo para evitar los comentarios contra ellos. No debe de haberse dado cuenta del giro que están adoptando estos grandes multimillonarios. El ejemplo más claro ha sido el de Mark Zuckerberg, dueño de Facebook y Whatsapp, además de otras grandes compañías. Cuando ganó Trump tardó 48 horas en renunciar a las órdenes que Biden le marcaba para aceptar sin remilgos las que el nuevo presidente Trump le apuntó.

Pues bien, Partido Socialista Obrero Español, se acabó el cuento de lo verde y el wokismo decadente. El mundo se está quitando ese yugo de opresión del relato y viene para vosotros la época del dolor, que espero que no sea muy larga. Porque nosotros, sin quererlo, también tendremos que pagarlo, del mismo modo que un hijo paga las maldades de sus ancestros.

Nadie pedirá que os convirtáis al sentido común. Los de este lado no somos tan opresores como la religión que habéis creado, cuyo único fin meter al rebaño en ese círculo artificial.

Espero que ese círculo maldito pase a ser un mal recuerdo de la historia en el mundo, que empezaremos a vivir con dignidad este año 2025.

Marqués de Pinofiel y de la Gloria Floja


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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