PAUL VALÉRY

SUSO
BRUSCOS CAMBIOS DE UNA MISMA COSA
A veces, hay extrañas y bruscas detenciones sobre una idea, un recuerdo, el rincón de un mueble. De pronto, cree uno ver por vez primera lo que ha visto mil veces; o uno percibe la llegada a la madurez -la pubertad- de una impresión.
En su fuerza, una idea parece más que real; y, sin embargo, uno había pensado antes en ella gran número de veces, y hasta con cuidado; -pero esta vez parece tangible.
Este rostro me mira. De igual modo, sucede que uno comprende, algo mucho tiempo después de haberlo visto: una intención, un texto, una persona -uno mismo-. Se encuentra el significado de una mirada que nos fue dirigida veinte años atrás por un ser que desapareció; y los sentidos de una frase; y la belleza de un verso que sabemos de memoria desde niñez.
Así el grano de trigo, hallado en un hipogeo, germina, según dicen, después de tres mil años de un enjuto sueño.
El sueño es el fenómeno al cual sólo observamos en su ausencia.
El verbo soñar casi no tiene presente (1).
(1) Yo sueño, tú sueñas, son figuras de Retórica, puesto
que el que habla es un hombre despierto, o un candidato al despertar.


