LAS QUINTAESENCIAS

PAUL VALÉRY

 

 

Me parece que cada mortal posee, muy cerca del centro de su máquina, y en privilegiado lugar entre los demás instrumentos de la navegación de su vida, un pequeño aparato que goza de increíble sensibilidad que le indica el estado de su amor hacia sí. En él, uno lee que se admira, que se adora, que se inspira horror, que se mofa de la exigencia; y, merced a un índice de vida que oscila sobre el escondido cuadrante, léase la temible y brusca vacilación de uno mismo entre el cero de ser una bestia y el máximo de ser un dios.

ESPECIE DE PLEGARIA PARTICULAR

“Doy gracias por esta injusticia, por esta afrenta que me ha despertado y cuya viva sensación me ha arrojado lejos de su causa ridícula, dándome al mismo tiempo la fuerza y el placer de un pensamiento, en tal medida, que, al fin, mis trabajos han recibido el beneficio de mi cólera; la investigación de mis leyes ha sacado un provecho del incidente”

Lo que llevo de desconocido en mí mismo es lo que me hace ser yo.

Lo que tengo de inhábil, de incierto, es lo que realmente es mi yo.

Mi debilidad, mi fragilidad.

Las lagunas son mi base de partida. Mi impotencia es su origen.

Mi fuerza sale de vosotros. Mi movimiento va de mi debilidad a mi fuerza.

Mi miseria real engendra una riqueza imaginaria, y yo soy esa simetría; soy el acto que anula mis deseos.

Hay en mí cierta facultad, más o menos ejercida, de considerar – y hasta de tener que considerar – mis gustos y mis repulsiones como puramente accidentales.

Si algo más supiera, quizá vería una necesidad – en lugar de esa coincidencia -. Pero ver esa necesidad; esto es distinto…Quien me obliga no soy yo.

Pienso que pienso como tú.


 

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