PAUL VALÉRY

SUSO
ORDEN, DESORDEN Y YO
He vuelto a encontrar este cuaderno. No se había extraviado. Muy al contrario; pero estaba bien guardado, que ni yo mismo me acordaba ya. Había salido de mi ruta habitual. Había perdido mi hilo conductor, mi "desorden". Pero desorden propio, y personal, y familiar.
Para no perderlas, por siempre las cosas allí donde las pondrías espontáneamente. Uno no olvida lo que siempre estaría haciendo.
El verdadero orden es la infracción de esta especie de regla, la derogación de la frecuencia. Es poner las cosas en un lugar laboriosamente meditado -o encontrando después de muchos tanteos, combinaciones, desviaciones, o alejamientos sucesivos de la tendencia, como un descubrimiento,
en nuevo mundo, una solución rara...
Entonces, para encontrar de nuevo el objeto, me veo obligado a encontrar cierta reflexión, a la cual nada me lleva.
Pero si fue guardado, sin búsquedas, me basta con encontrarme a mí mismo, en bloque, que, por entero, - es decir; me
basta con ser.
Si tu regla es el desorden, pagarás prenda por haber introducido el orden.
Sigue tu regla.


