LAS QUINTAESENCIAS

PAUL VALÉRY

 

 

SUSO

 

LA CONTINUIDAD POR LA MENTIRA

La continuidad del amor, de la fe, de la actitud virtuosa o noble; la permanencia del genio, de la inteligencia, de la energía, de la pureza, y hasta del vicio- está asegurada por la simulación, por la piadosa imitación que del estado más elevado hace el que lo es menos, del estado raro por el frecuente.

En todas las cosas, lo verdadero resultaría falso. El jugador no quiere confesar, ni confesarse, la variación de su suerte; el amante, la de su fuego; el héroe, el brillar de sus estrellas. Hay que lograr que las dudas, las aversiones, las sequedades, los intentos fallidos no cuenten; disimular los abandonos, las derrotas y el enojo; resorber las contradicciones; y, además, reforzar los puntos fuertes, enriquecer la propia riqueza; acumular, falsificar siempre el momento; minimizar lo mínimo; maximizar lo máximo.

El apóstol implora: ¡Aumentar nuestra fe!

¿Quién tendrá el valor de comprometerse a concretar la opinión de otro sobre uno mismo? ¿Quién se atreve a considerar el lugar probable que le asigna ese espíritu ajeno?

Pensad en ello detenidamente.

El hombre no puede ofrecer al hombre más que su mal.

La amargura procede casi siempre de no recibir un poco más que lo que se da. El sentimiento de no efectuar un buen negocio.


 

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