PAUL VALÉRY

SUSO
MENTIRA
Lo que nos obliga a mentir es, con frecuencia, el sentimiento que tenemos de la imposibilidad, en los demás, de que comprendan enteramente nuestra acción. Nunca llegarán a concebir la necesidad (que se nos impone, sin más esclarecimientos).
-Te diré lo que tú puedes comprender.
Tú no puedes comprender la verdad. Ni puedo, tampoco, tratar de explicártela. Te diré, por lo tanto, lo falso.
-Esta es la mentira de aquél que desespera del espíritu ajeno, y le miente porque lo falso es más sencillo que lo verídico. Hasta la más complicada mentira es más sencilla que la verdad. La palabra no puede aspirar a desarrollar todo el complejo del individuo.
Que las cosas grandes no lo serían sin una debilidad que las inspira… ¡Oh, vanidad, mezquina madre de grandes cosas!...
De los seres vivientes, sólo percibimos sus medios de defensa y sus órganos de ataque, su tegumento, sus antenas, sus prolongaciones motrices, sus armas, sus útiles.
Siendo la mayor parte de los crímenes actos de sonambulismo, la moral consistiría en despertar a tiempo al terrible durmiente.
Hay que excusarse siempre de hacer las cosas bien.
Nada hiere más.
Hay dos clases de hombres, - los que se sienten hombres y tienen necesidad de otros hombres.
Y los que sienten – solos, y no hombres, - porque el que está verdaderamente solo no es hombre.
El hombre está obligado a obrar como si las consecuencias de sus actos sólo se extendieran a los que se encuentran más cerca de él. El bien y el mal surgidos de un acto, nada más tienen sentido dentro de un círculo bastante restringido alrededor de su origen.
Si así fuese, los actos serían indiferentes, pues sus repercusiones se mezclarían: -el bien haríase lamentable; el mal convertiríase en un favor; el error sería fecundo, el crimen enriquecería a distancia a un virtuoso. Algún tiempo después del momento preciso, opérase la confusión. La Historia, no obstante quiere hacernos aborrecer o venerar a personajes alejados, el valor y el sentido actual de cuyos actos no podemos discriminar.
Es así como hay que definir la responsabilidad: una ficción merced a la cual se supone que el hombre ha querido asumir todas las consecuencias reconocibles de cualquier acto llevado a cabo por él; siendo esa suposición válida durante treinta años, todo lo más, a partir del día de su acto.
Uno confunde el deber y la ley de un ser; pero es por ignorancia de la ley de un ser por lo que ha sido inventado y dictado el deber.


